Elizabeth | fundadora de SINPAR
Tres tendencias que deberían jubilarse
en 2026
No escribimos esto para ir con la corriente. Lo escribimos porque lo vemos en obra, en consulta y en los tableros de Pinterest de nuestros clientes. Hay decisiones decorativas que se han repetido tanto que ya no dicen nada. Y eso, en un espacio que tiene que hablar de quien lo habita, es un problema.
Lo que llega,
lo que se va
Cada año el sector del interiorismo publica sus listas de tendencias. Lo que llega, lo que se va. La mayoría de esas listas dicen más o menos lo mismo porque están mirando las mismas ferias, los mismos perfiles de Instagram, los mismos referentes.
Esta no es esa lista.
Lo que vamos a contar aquí son cosas que vemos de cerca: en las primeras reuniones con clientes, en las referencias que nos traen, en las preguntas que repiten. Y nuestra opinión honesta sobre por qué algunas de esas elecciones han dejado de funcionar, no porque lo diga ninguna revista, sino porque han dejado de contar algo.
lo que se va
lo que llega
El blanco puro
Blancos con subtono
El blanco puro en paredes lleva décadas siendo la solución más elegida. Y entendemos por qué: es seguro, no falla, no compromete. El problema es exactamente ese, que no compromete. Un espacio con paredes blancas puras es un espacio que no ha tomado ninguna decisión.
Lo decimos sin rodeos: el blanco puro es, en muchos casos, la solución de quien no quiere pensar. No transmite calma, transmite ausencia. No es minimalismo, es evitar el problema.
Lo mismo aplica al beige y al gris como elecciones automáticas. Solos, sin contexto, sin concepto, son colores cómodos que generan espacios anónimos. No tienen nada de malo si forman parte de una paleta pensada, si responden a una intención, si hay algo detrás. El problema es cuando se eligen precisamente porque no comprometen.
Blancos con subtono (cálido, verdoso, rosa) que modifican la percepción del espacio sin estridencias. Paredes que parecen blancas pero que al entrar generan una sensación concreta. Color como herramienta, no como accidente. Y el criterio como punto de partida: primero el concepto, luego el tono.
lo que se va
lo que llega
La palillería
Revestimientos con menos repetición
La palillería ha sido una de las tendencias más omnipresentes de los últimos años. Y en su momento tenía sentido: aportaba ritmo visual, calidez y una manera sencilla de dar carácter a una pared desnuda.
El problema es que se ha usado tanto, en tantos contextos y con tan poco criterio, que ha perdido exactamente lo que la hacía interesante: la personalidad. Cuando algo aparece en todos los salones, en todos los dormitorios, en todos los restaurantes de Madrid, deja de hablar del espacio para convertirse en ruido de fondo.
La versión con base negra es la que más claramente ha agotado su ciclo. Se ve en todas partes y ya no dice nada. Hay excepciones: cuando la palillería forma parte de un sistema de organización real, como algunos sistemas modulares bien resueltos, puede seguir siendo una solución práctica y con sentido. La diferencia está en si está ahí porque funciona o porque era lo que tocaba.
Revestimientos con más materia y menos repetición: estucos, pinturas minerales, paneles con textura real, madera con veta visible. Superficies que tienen algo que contar cuando te acercas a ellas. La textura como protagonista en lugar del patrón.
lo que se va
lo que llega
El estilo nórdico
Espacios con identidad propia
El estilo nórdico tiene valores reales: funcionalidad, honestidad de materiales, respeto por la luz. No tiene nada de malo. El problema no es el estilo en sí, el problema es cómo se ha usado.
En los últimos años "hacer nórdico" se ha convertido en sinónimo de no elegir. Madera clara, cojines de lino, alguna planta, una lámpara de mimbres y listo. Es una fórmula. Y las fórmulas producen espacios intercambiables bonitos quizás, pero sin ninguna relación con la persona que los habita.
Un espacio nórdico bien entendido puede ser absolutamente extraordinario. Pero si se elige porque "es lo que más gusta en Pinterest" o porque "no falla", se convierte en exactamente lo que dice evitar: algo impersonal.
Espacios con identidad propia que no se pueden clasificar fácilmente. Mezcla de referencias con criterio, no mezcla por mezclar. El interiorismo emocional: diseñar desde quién es el cliente, no desde qué está de moda. Imperfección, asimetría y carácter por encima de coherencia visual fácil.
"Una tendencia no es mala por serlo.
Es mala cuando se usa para no tomar decisiones."
Una nota final
Nada de lo que hemos dicho aquí significa que estas tendencias estén prohibidas. El blanco puede ser extraordinario. La palillería puede tener sentido. El nórdico puede ser el punto de partida perfecto para un proyecto.
La pregunta que nos hacemos siempre, y que animamos a hacerse a cualquiera antes de tomar una decisión de diseño, es esta: ¿está aquí porque responde a algo, o está aquí porque era lo más fácil?
Si la respuesta es lo segundo, probablemente vale la pena seguir pensando.
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